En Noviembre del 2001, surge Testificando del corazón de un padre que veía a sus cuatro hijos adolescentes buscar diariamente en sus correos algo que pudiera satisfacer sus inquietudes. Al verlos en esa búsqueda, Dios puso en su corazón el envio de mensajes que llevarán palabras de aliento y exhortación al pueblo de Dios a través de la red.

Los primeros suscriptores de Testificando fue una familia, mi esposa, mis tres hijas y mi hijo menor. Una sola nación representada. Cinco mensajes diarios.   Al darme cuenta que esos mensajes eran de bendición para sus vidas, decidí enviárselos a mis amigos que aparecían en mi lista de correo (60 personas aproximadamente, de los cuales algunos de ellos aún siguen siendo parte de nuestra gran familia en Testificando).

Hoy para la gloria de Dios Testificando tienes miles de suscriptores alrededor del mundo (en más de 67 países en este momento). Se han enviado millones de mensajes de meditación (…más de 10 millones a la fecha). Nuestras postales electrónicas han llevado más de 47,500 mensajes de esperanza y motivación desde la fecha de su creación (abril del 2002). Hemos recibido miles de peticiones de oración, y por fe confiamos que Dios ha escuchado nuestro ruego y conforme a su perfecta voluntad ha dado respuesta a cada una de ellas. Diariamente recibimos mensajes solicitando consejería o presentando dudas en cuanto a la interpretación de las Escrituras. Tratamos en nuestra posibilidad de responder a todos ellos.

Dios sigue siendo bueno con nosotros, hoy tenemos una radio (desde junio 2005) en el Internet, Radio Testificando, de momento estamos transmitiendo solamente música. Pero sabemos que Dios tiene un propósito aún mayor para la extensión de Su Reino en este tiempo.

Anhelamos cumplir con el sueño de Dios en cuanto a su deseo de que ninguna persona perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.   Queremos hacer llegar el mensaje del evangelio a la mayor cantidad de personas posibles, para que conozcan de Jesucristo y proceder al arrepentimiento para salvación de sus almas.

Creemos que este ministerio ha sido de bendición a muchas personas pero la mayor bendición la hemos recibido quienes tenemos la oportunidad de servir al Señor a través de este medio.

Hay mucho más acerca de Testificando, momentos difíciles, momentos de incredulidad, dudas y temores; momentos de mucha presión, desaliento, desvelos, pero eso esta entre nosotros y Dios. Pero de una cosa si estamos seguros de que nuestro trabajo para el Señor no es en vano (1 Corintios 15:58), y esa es la motivación que nos ha sostenido hasta el día de hoy.

Gracias Señor por darnos la oportunidad de servirte. Te amamos y anhelamos tu pronta venida.

Con Amor,
En Cristo Jesús.