Dios en Su soberanía a lo largo de la historia ha obrado a través de la vida de muchos hombres y mujeres, algunos en
obediencia y rectitud; y otros en total rebeldía a los propósitos de Dios.
Estudiemos sus vidas y aprendamo de las fortalezas y virtudes de unos y de los errores y debildades de otros. Y con la guía del Espíritu Santo
podamos convertirnos en las personas que Él desea que seamos.
Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para eseñar, para redarguir, para corregir, para
instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. 2 Timoteo 3:16,17